sábado, 28 de octubre de 2017

Mientras barro las hojas secas en la vereda
pienso en las otras
en las que están a punto de caer
cómo se hamacan generosas entre los árboles
hasta el final
Me pregunto
por esa danza
ese gesto casi inútil confundido
entre los pasos de los vivos
y barro
Algunas se me escapan de la pala
las junto
hago una pira
intento varias veces con el encendedor
pero las hojas se abrazaron 
a un crujido que estremece
La fogata crece igual
y el humo se las lleva

jueves, 26 de octubre de 2017

Al amparo de tu nombre


I


Virgen de los hacheros

Villa Guillermina, pueblos que dejó  “La Forestal”, Santa Fe, 1980



Por error, un brazo del tronco de Itatí, un brote a contramano, eso soy y así quedé,
en la madera tallada, bendecida por estas manos de hachero.
Gracias doy al hombre, al Dios que me creó.
Bebo del rocío de  la noche. Por la mañana huelo a madera enardecida, firme para el que guste adorar, para el que busque consuelo.
Mis ojos brillan de resina. Han visto casi todo en esta selva enmarañada.
Por eso están abiertos, muy abiertos.
Y no lloran.




II

Virgen de la Merced

Haedo, Buenos Aires, 2015

Me alegro con la lluvia porque ella es el templo encendido
Fernando Pessoa




Ahora llueve.
¿Qué esperás ahí con las manos abiertas? 

Callecitas en zigzag  y el pasto descuidado te rodean.
Una pareja se besa debajo de la lluvia. Sobre tus manos una llave, un escarpín
a tus pies.  Milagrosa, oigo decir, pero apenas reparo en las palabras.
Voy a tu encuentro y dejo un beso para tus dedos agrietados.

¿Qué espero en este día?
Algo de musgo, algo de yeso. Es áspero tu corazón ¿sabías? Pero alcanza para mí.
Siento el fuego, abre la lluvia, como una piedra encendida.




III


 Normita Bazán

Tucumán, Abril de 1977, ruta 324, camino a Santa Ana


Qué tiene para decirnos tu cuerpo mutilado, orillando desnudo el costado de la ruta.
Una niña apenas una mujer.
¿Habrá sonado tu llanto vacío como un cuerno?  ¿Se habrá perdido confundido con el viento del desierto?  Porque acá  nada  nadie  vio. Una niña, un cuerpo de mujer ajusticiado, se vuelve tristemente esplendoroso para que ahora oremos, pidamos por los nuestros, de pie o arrodillados,  mientras de fondo silba agudo, el viento seco entre el cañaveral.


lunes, 23 de octubre de 2017



En qué pensaría mi padre
la tarde aquella que me subió a la camioneta
y me llevó de caza
con sus amigos
Íbamos sonrientes en la parte de atrás
entre bolsones y escopetas
Así,  a los tumbos,
entramos en la noche
hasta que dimos con ella
Ahí nomás la enceguecieron
Los ojos del animal temblaban
segundos antes del disparo
Y no pude a mirar más

Después
se saludaron entre ellos
fumaron
mis ojos fuera lejos
por la ventana bien abierta
¿En qué pensaría mi padre?
No más de diez tenía yo
no preguntaba



El día que murió Carlitos
el nene Down del barrio 
murieron la Vivi y el Batuque
las reuniones clandestinas del 76
en casa de mis padres
y mis padres
como yo los recordaba 
también
Don Bosco que era de tierra
y la panadería La mascota
y el viejo ombú de la plaza San Martín
con sus besos principiantes a la sombra

Ahora que murió Carlitos a los 63
quedamos los vecinos
un tanto desorientados
encontrándonos en los negocios nuevos
preguntándonos por qué 
buscando todavía explicaciones

Mientras tanto
el tiempo se dispara
y nos va llegando el turno
Oímos que nos llaman uno a uno
como si fuéramos desconocidos
señora, señor, ¿qué va a llevar?


viernes, 20 de octubre de 2017

Luna doble: Video finalista del Festival VideoBabel 2013


Alejandro Montini - Viviana Abnur - Gastón Roccasalvo

miércoles, 3 de agosto de 2016

sábado, 21 de noviembre de 2015

El espejo

Dejá dejame hacer le dice
y cuando inclina
cuando va a hundir el rostro suavemente
en la dura pelambre
en la oscura maraña entreverada
sobre la piel tan pálida
ve el espejo es decir ve en el espejo
una cabeza rubia -no- dorada
el pelo blandamente recogido
en un lánguido moño como si
fueran la cara el cuello la cabeza
de alguna delicada bailarina.
El espejo mirá el espejo dijo
y le dejó que él viera la cabeza
dorada hundiéndose en el vello negro
y su cuello doblándose
tan armoniosa tan hermosamente
dejó que él viera absorto enamorado
ese pedazo de su amor viviendo
encerrado en el óvalo de oro.

Idea Vilariño



jueves, 22 de octubre de 2015

Donde el aroma perdura


Flores y velas por Fernando Vega

Lo primero que uno percibe al sumergirse en Flores y velas, de Viviana Abnur, es una remembranza: “en casa de mi bisabuela Emilia /juntábamos mandarinas /al fondo /cerca de la bomba de agua”. La memoria y el recuerdo aquí esbozados, tema imprescindible de todo poeta, confirmarán la expectativa y acabarán por convertirse luego en una constante del libro. Todavía más, las imágenes de lo familiar, con nombres y parentescos que se llaman por su nombre, confirmarán a su vez postales de jardines, hogares y elementos que componen un mundo de bella secularidad: “Vuelan tejas vidrios jaulas procesiones de zapatos viejos”.
En este tercer poemario de Abnur, editado por Trópico Sur Editores, hay espacio tanto para verdaderos hallazgos de lo cotidiano, hechos por una mirada atenta y juiciosa (“alegría: desmemoria del tiempo”) como para un abordaje del pasado como ausencia, con su aura que ralentiza y enrarece todo a la vez (“no existe la tarde /no existe la sombra /la vereda del árbol que regás /no hay árbol”).
Heterogéneo, con poemas bien rematados, Flores y velas constituye una recorrida visual colorida y nostálgica a la vez. Es en esa heterogeneidad donde se permite la utilización tanto del verso libre como de una prosa veloz y continuada, casi como “corriente de consciencia”: “quebrada en dos como una naranja espero el tiempo del jugo de la pulpa su milagro ácido espero bañada y perfumada de pie como esperaba a mi padre los fines de semana en la estación…”. Hacia el final, en el capítulo que da nombre al libro, el estilo vira una última vez hacia una estética que se interesa por lo más concreto de lo mundano: “en la intersección de Gaona y Fasola /en la guantera de un Scania”.

Los distintos matices, en definitiva, persisten más allá de sí en la constante de resistirse a las ataduras de la puntuación, configurando un paisaje poético que brilla tanto como concreta.

Revista Güarnin, octubre de 2015

miércoles, 3 de diciembre de 2014

sábado, 4 de octubre de 2014

Se va la segunda...







mi abuela cuidaba enfermos
cuenta
que si un hombre está por morir
deja caer la mano hasta el suelo
intenta clavar las uñas
y hasta el último segundo
hurga allí desesperado
después
cielo y tierra se funden a su palma
no se improvisa en vano dice
en ese borde

de Flores y velas, Trópico Sur  Editor, 2014

¡Gracias  Ana Claudia Díaz  por tus palabras de contratapa! 


domingo, 30 de marzo de 2014

Esperar


I-

Esperándolo. No dijo hora. Arreglé el caos de la costura de ayer, jazmines del país, diario, Salus, whisky, baño, jazmín, comida. A las nueve llamó para avisar que venía, -casi dormido, dijo-. Son las once. 30 grados a esta hora. Toda la casa oscura; todas las ventanas abiertas. Noches en los jardines de España, el quinteto de Bruckner, hermosos, angustiosos. Desnuda, con un poco de ropa blanca y el salto de cama blanco colgando, en el espejo, de pronto, un fantasma. Vagando por la casa, llegando hasta el frente para ver si se hacía la raya de luz debajo de la puerta. Y se hacía, a veces, pero aquí no llamó nadie. Por ratos, en la oscuridad, recostada en un marco, miré, fuera del tiempo, fijamente esa puerta, el lugar de la raya, la raya misma ancha y nítida, esperando ver la sombra de sus pies rompiéndola. Una de las veces conté hasta 39 -son 39 escalones- según los golpes de mi pulso lento, para esperar mejor. Después me recosté en una cama de allá adelante. Pero desde allí veía el cielo claro de verano, la puerta, no sé, me ponía una angustia en el pecho, sentí que iba a llorar, y me fui al lado de la radio. Tomó el taxi con sueño y dio su dirección; se quedó dormido donde estaba; vino y tocó abajo, como ha pasado, vendrá todavía. Bueno. Debo agradecerle estas dos horas serias, graves, hermosas, apasionadas, mi propia increíble belleza de hoy, la música, el silencio, los vuelcos de mi corazón cada vez que se prendió la luz, los desmayos cada vez que la vi apagarse, la integridad, la intensidad de estas dos horas de amor. 

Idea Vilariño, Diario íntimo, 1960




II-

Esperar no es tan terrible como morir,
lo sé, pero es aún más dañino,
asfixia la vida.
Los periódicos son como la literatura
de los colegas, todos utilizan
el mismo diccionario. El cine
me aburre, debo llamar a la pastoral
o al servicio meteorológico.
Qué dice el horóscopo? Pero todavía
no conozco tu signo del zodíaco y creo
mientras tanto, sólo en el momento
de verte. Quizá 
la tierra decida esta noche
nuestro final y los lobos lloren con
los corderos y un ángel picado de viruela
ocupe el lugar de dios
y sople el último blues,
quizá seas la última mujer,
quizá sólo un sueño,
quizá el amor sea sólo una ocurrencia,
para acortar la espera, quizá
el alma sea sólo una estación
y si perdemos la vida,
esperamos simplemente el siguiente tren,
la muerte. Pero esto no está ni aquí 
ni allá: escucho tus pasos 
en la calle, escucho la calle,
cómo tiembla, yo también tiemblo, me paro
junto a la puerta y abro la puerta y la casa
se incendia y tú atraviesas las llamas
hacia mí,
me quemo.


 Jörg Fauser en "Bandera roja", Limache250, 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

lunes, 20 de agosto de 2012


ala
que se parece a un pájaro
que se parece a un pecho inflado
que se parece a un gorjeo
pero ala
pluma
donde no hay ojo
ni pico
todo lo demás
cayó roto

jueves, 19 de julio de 2012

un día después

bueno... creo que me enamoré

jueves, 7 de junio de 2012

lo que la poeta dijo

es por atravesar el día
no la noche
que vamos enceguecidos

domingo, 13 de mayo de 2012

Si hace falta


quítese el brazo derecho
la pierna
un ojo
la mano
descosa
insomne
déjese llevar   
cada tanto
vuelva la cabeza
para oír
cómo respira
su espalda 
su corazón
remiende
cure
no se canse todavía
que aún es tiempo 
y queda


martes, 1 de mayo de 2012

1º de mayo

 
es tarea del amor
acariciar una vez al día
hacerlo
como una obrera feliz
aun en plena revolución
demanda por el salario
o queja
fue tarea del amor
construirse una mujer de sal
y ahora dejarla ir
hacia arriba disuelta
por el viento de otoño

viernes, 13 de abril de 2012


aturdida
es una variable de la música?
del ruido?

*
cuatro árboles silbando
al costado de la ruta
no anticipan el invierno
el témpano que viste
la mano congelada
que ahora escribe
cuatro árboles

*
que no te suelte
la mano
mientras llegan
los copos
a la nieve

domingo, 25 de marzo de 2012

Los terneritos

No se puede llamar Los terneritos
la carnicería del barrio
no puede

Mejor le iría La lonja
o El rey de la molleja
o alguna que otra sigla que combine
las iniciales de los nombres de los dueños
pero Los terneritos no

Los diminutivos remiten a la infancia
a cierta inmadurez que arrastro y me recuerda
que el corazón de la matriz es crudo y blando
por eso sangra

Que no chorree desde el plato
que no mojemos el pancito

No se puede llamar Los terneritos
la carnicería del barrio