domingo, 7 de junio de 2009

Alabanza y exaltación del Padre Mario

Oh Padre
Tráiganos
la esperanza la fe las cosas buenas simples como gasas criollas tendidas en el alero de una higuera y la ilusión de un día un lindo día acceder a la elipse callada de su sueño silenciosa callada como un callo del alma de cuya emanación surgiesen sílfides emancipadas de las olas aéreas como aguas aéreas voladoras que dicen que entre las estrellas de más oscura noche se alza la cifra de su mano

*

Oh Padre
Espérenos
no vaya tan rápido que no podamos alcanzarle no nos deslumbre con una velocidad vertiginosa que no podamos comprender qué lo lleva lejos no nos asuste con la amenaza de que un día no vuelva no nos deje con el remordimiento de su ida no nos deje de lado en su ascensión no nos olvide en el sobrevuelo de su ala volaz sobre los cándidos cipreses del bañado

*

Oh Padre
Al fin protéjanos
de nosotros mismos de los otros de los que pintan un falso color en la estratósfera de los pálidos blandos de los blancos sobre todo del blanco de color ampárenos con todo ese color forme una irisación que nos envuelva como un chal de lamé

Néstor Perlongher, de “Chorreo de la iluminaciones”.