viernes, 16 de abril de 2010

Baileys

a Marion Berguenfeld

casualmente cortabas queso cuando se vino el siniestro
casualmente te sacaste el vestido lo enrollaste a tu cabeza
casualmente llegó el bombero te desmayaste
te bajó por la escalera
(semi desnuda espléndida como la novia lánguida
de peter parker)
y de a una cayeron casualmente las cuentas del vecino
no pudiste volver a la cocina
al fiambre
sobre la tabla
en rivadavia y jujuy
a carcajadas reímos empujamos
con la oblea
la misma balsa (vainilla y ron)
casualmente llega el invierno su tristeza de lagarto
(otra vez el bolerito
que cantaban las abuelas)

casualmente coincidimos la misma hora la misma esquina
dos cucharas en el postre
una mesa de bar

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Viviana, corazón... que sería de nosotras las mujeres si no tuviésemos esta complicidad, esta hermandad que nos une de nietas con madres con hermanas con hermanas del alma? Gracias nena, es un regalo y me encanta lo del helado y las dos cucharitas para comerse la vida de una. Te re quiero. Marion

Hen dijo...

me gusta, causalmente.