miércoles, 5 de mayo de 2010

huellas

Es la primera playa en la que se detienen. La carretera que la bordea desde hace unos cinco kilómetros, la franja de asfalto que Neptuno se empeña en ignorar cada vez que quiere. Llueve y él fuma detrás de un parabrisas que amenaza con deshacerse bajo el agua.

Unos metros adelante, la lluvia agujerea la arena y baña el lento y solitario paseo de ella. El rastro de sus pasos apenas discernible de aquel de las gotas. Izquierda, derecha, izquierda, derecha. El mar se acerca y se va. Se acerca, se va. Como un comerciante hábil, en cada viaje entrega troncos, conchas, botellas plásticas, todo lo que no es de utilidad; a cambio, se lleva la huella sutil del invierno y la introspección.

Luis Chaves de “asfalto, un road poem”